viernes, 25 de marzo de 2011

La Pobreza en Colombia: una mirada sociológica

En años prósperos del nuevo siglo, entre 2003 y 2008, Colombia creció como hace tiempo no se veía: en promedio el 5,5 por ciento del PIB cada año, y superó en desempeño a Brasil, Chile y México. Sin embargo, mientras para varios de los países de América Latina este tiempo de vacas gordas significó que muchos de sus habitantes salieron de la pobreza y la indigencia y consiguieron un empleo decente, en Colombia, el florecimiento de la confianza inversionista no nos sacó del club de los pobres. (Informe Semana marzo 13  de 2010. Por  Maria teresa ronderos)

Este informe hecho hace un año por María teresa roderos indicó como en nuestro país por más de que aumente el PIB, se fomenten programas masivos de atención como familias en acción y se implementen políticas para la generación de empleos formales e inversión,  no es suficiente para disminuir los índices de pobreza, la brecha de desigualdad y aliviar la miseria en Colombia.

A  este fenómeno se le dan numerosas explicaciones que recaen una y otra vez en la violencia, la corrupción y la falta de oportunidades entre otras. Pero vale la pena hacer un análisis aun más detallado del porque de esta situación teniendo en cuenta los conceptos desarrollados por Georg Simmel en su libro: Estudios  sobre formas de socialización.

Teniendo en cuenta los conceptos iniciales a los que se refiere Simmel , en  Colombia pareciera que muchas personas que han caído en la pobreza no son conscientes de la idea de derecho y su correlato los deberes. En este sentido  la pobreza inicia en el individuo que no es consciente de que el mismo es su propia motivación y que por tanto el mismo se exige sus derechos y deberes. Este tipo de individuo recuesta sus motivaciones  y no aplica el principio de que el derecho a trabajar es también el deber de trabajar.

En cuanto a las formas de asistencialismo a los pobres, en Colombia pensamos se dan 3 de las 5 formas que propone Simmel. La primera de ellas, en la que el pobre entiende que pedir limosna es su derecho y el correlativo de dar. Esta es una situación común que diariamente experimenta cualquier persona  en un bus o en la calle, la cual se une con la  segunda forma de asistencialismo donde el pobre se presenta como un producto de la sociedad y exige su compensación. Estas dos formas figuran al pobre como una víctima de la sociedad a la que hay que indemnizar por la desgracia de ser pobre.

La tercera forma que llama Simmel como todo lo social aconseja la asistencia, a lo cual se refiere  como el hecho de mantener la situación tal como es, pensamos que en Colombia se refleja este hecho a medida de que se quiere ayudar al pobre para que sobreviva mas no a que subsista prolongadamente y mucho menos a que salga de su status de pobre.  Esta tercera forma seria además un instrumento de represión de las clases altas sobre las bajas y un control de status.

Todos estos elementos despliegan un fenómeno social en el cual el único responsable de la realidad social es el estado, en el cual la sociedad siempre ha tenido presencia pobres y sin embargo nadie hace nada por solucionarlo. Mas allá de que el gobierno fomente programas de ayuda social y abra millones de empleos , la salida para dejar de ser pobre y dejar de vivir en una sociedad llena de miseria radica en el accionar de cada individuo para hacer una reacción colectiva que impulse nuestra sociedad hacia adelante, hacia un mejor futuro para todos.

viernes, 18 de marzo de 2011

Tolerancia cero

Según nuestro autor, la tolerancia cero es un instrumento de judicialización de la pobreza, es decir que todo aquel indigente maloliente y mal vestido, debe ser criminalizado y por ende llevado a la cárcel. Cada vez que vemos a una de estas personas en situación precaria, pensamos inmediatamente en inseguridad. En últimas pensamos que los únicos que roban son los pobres. Pero, como no les tenemos miedo a los políticos encargados de los recursos públicos, que evidentemente nos roban más millones, que los que nos puede robar un indigente que en últimas no tiene ni en donde vivir.
Como es posible pensar en un modelo, en donde los únicos criminales son aquellos que no tienen nada. Wilson Ardila es un desplazado, no por la violencia, porque al parecer son los únicos que de verdad cuentan, sino por la falta de oportunidades laborales, lo cual le impedía poder mantener a su familia. La familia de Wilson se compone por su mujer, Doña Mary y sus tres hijos, Yolima, Daniela Y Pipe, de 12,8 y 6 respectivamente. Don Wilson se dedica a la venta de bocadillos, los prepara el artesanalmente en compañía muchas veces de sus vecinos, quienes les ayudan a empacar los productos terminados. Don Wilson vive en un rancho de latas, en donde le llueve más adentro que afuera, no tienen servicio de agua potable, alcantarillado, teléfono o incluso luz. En últimas podríamos decir que no tiene nada. Don Wilson como muchos habitantes de Altos de Cazuca en el sur periférico de la cuidad, viven en condiciones de pobreza, pero aun así son gente honesta que se las ingenian para salir a trabajar diariamente y poder mantener a sus hijos, que son un ultimas su futuro, como ellos mismos se refieren.
Entonces, pretendemos juzgar los libros por las portadas. Dejar que la humilde apariencia que puedan tener estas personas habitantes de las calles, vendedores ambulantes, empleadas de servicio, entre muchas otras labores a las cuales se desempeñan estas personas, que no tienen más oportunidades que dedicarse a los más degradante, nos asuste o nos haga sentir inseguros, que posiblemente vayamos a ser víctimas de un atraco. No veo como Don Wilson y su familia podrían ser posibles criminales. Tal vez solo en el hecho de que son pobres.
Es necesario repensar estas personas como parte de la sociedad, no como un ente externo que se dedicará a promover la violencia y la inseguridad en las ciudades. Reflexionemos sobre quienes son de verdad esas personas con las cuales deberíamos tener una tolerancia cero. Tolerancia cero con la corrupción, tolerancia cero con los conductores ebrios, tolerancia cero con la violencia intrafamiliar, tolerancia cero con la violación y el maltrato de niños. Tolerancia cero con lo que de verdad pudre esta sociedad.

viernes, 11 de marzo de 2011

La reacción general de la población japonesa frente al Tsunami: ¿Que diferencias habría con la población Colombiana?

Las sociedades conviven y funcionan bajo ciertos preceptos, como la ley, el orden, la seguridad, los recursos vitales, etc. pero ¿que sucede cuando una sociedad sufre una crisis devastadora a limites incontenibles como un desastre natural? ¿que le queda a una sociedad cuando depende del instinto individual? En Japòn sucede algo casi insòlito para nosotros como Colombianos, en pleno desastre natural, en una situacion fuera de control, sin agentes coactivos, fuerza pùblica, etc. les queda, el orden, la disciplina y el respeto por las normas. En el reciente caso de Haiti sucediò todo lo contrario, reinò el caos, los saqueos, crìmenes, robos, y desorden en general, al haber una situaciòn màs alla de todo control, salen a la luz el instinto, el miedo, la angustia, la gente se preocupa por sobrervivir a toda costa, tomar a la fuerza no solo lo que necesite sino lo que encuentre, y esto tiene resultados devastadores ; pero en Japòn, como pudimos ver en los videos casi en directo de la catàstrofe, la sociedad en general se mantuvo calmada, racional y ordenada, obedeciendo las normas en caso de emergencia y finalmente reduciendo las muertes en un numero muy grande respecto de lo que hubiera sido en total caos. ¿Por que? para empezar, Japòn es un paìs que sufre terremotos continuamente, desde siempre ha sido parte de la educaciòn de los niños, el acoger y respetar las normas en caso de emergencia. Primer facto importante: La educaciòn. Fomentar en la sociedad desde niños conceptos vitales para su supervivencia da como resultado conductas apropiadas y òptimas para sobrellevar de la mejor manera un desastre, y esto no es solo en caso de la supervivencia en un desastre, educar a la sociedad siempre tendrà consecuencias beneficiosas, para la seguridad, respeto por las normas, investigaciòn y desarrollo, expansiòn econòmica, entre otras. Luego tenemos que no solo hay una educaciòn general e intensiva, sino que la gente esta educada para seguir a la educaciòn, es decir, las normas se siguen; ¿por que? Japòn tiene una tradiciòn cultural milenaria, cuyos preceptos son la disciplina, paciencia y racionalidad, como sociedad entienden que seguir estas normas en casos de emergencia es para su seguridad, para el bien individual y general, no siguen las normas por obligacion o porque alguien los force continuamente, entienden que hay una razòn de ser. Esto no quiere decir que en Japòn no hay crimen o transgresiones a la ley, las hay como en cualquier parte del mundo, pero en momentos de crisis, queda lo màs vital, como hemos visto; y ademàs esta ideologìa social general es lo que los ha llevado a ser parte del primer mundo, un paìs rico, influyente y avanzado en todos los campos.Segundo factor importante: La mentalidad general sobre el respeto a las normas, hay que respetarlas, no por obligaciòn, porque buscan un bien individual y general. ¿Y en Colombia que pasarìa? Aquì tenemos una sociedad con un altìsimo ìndice de criminalidad, de desigualdad social, y de falta de educaciòn; los resultados son obvios. Cuando hay una crisis, y no sòlo un desastre natural, el crimen y el desorden emergen a su auge, nos hemos preocupado mucho por los mètodos de fuerza para controlar a la poblaciòn, en vez de preocuparnos por educarla; de modo que si en algun momento la policìa o el ejèrcito no funcionan, cada uno como parte de la sociedad tome conciencia de que es lo mejor. Pero centrarse en la coacciòn, la fuerza y la obligaciòn, no es efectivo, ¿si habiendo policìa y ejèrcito hay alta criminalidad, como serìa si fallaran o faltaran en algun momento? Hemos visto en clase que latinoamerica padece de una conducta generalizada de desobeder a las normas, porque las normas no significan nada para la mayoria, no se entiende porquè existen ni para què habria que respetarlas. Hacen falta polìticas de educaciòn, generalizada, permanentes y en pro de la responsabilidad individual.