A partir del siglo XIX surgen las primeras ideas sobre la preservación de la naturaleza bajo el pensamiento de que el hombre efectivamente podría tener influencia sobre el mundo natural y que por tanto este podría llegar a sobreexplotarla e irrespetarla.[1] Sin embargo los esfuerzos por mantener la naturaleza en su estado normal pasaron desapercibidos y en la actualidad es cuando notamos el tiempo perdido.
Hoy en día el cambio climático ha causado una gran preocupación a nivel global. Se indaga acerca de las posibles causas que han provocado el calentamiento de la tierra y se ha llegado a la conclusión de que sin duda la actividad humana es una de esas. La deforestación, la contaminación de las aguas, la sobrepoblación y la extracción desmesurada de recursos son algunas de las actividades que han afectado el balance natural de la tierra[2].
Estas actividades han detonado un problema científico, social y moral. Es claro que además de ser una preocupación para los científicos es también para la sociedad en general ya que nos afecta a todos y por eso la solución recae en cada individuo que habita en la tierra. Es evidente que los procesos productivos en la actualidad impiden una mejora en la calidad de vida de las personas y por eso es clave que las estrategias de cambio sean lo suficientemente buenas para dar solución a este problema de semejante magnitud.
Las primeras respuestas que surgen apuntan hacia la búsqueda de fuentes alternativas de energía que remplacen el petróleo como único proveedor, pero se sabe que no es lo único que se pueda hacer. Se habla de transformar el estilo de vida que hasta ahora tenemos, pequeñas acciones en conjunto hoy serán grandes acciones en el futuro. Conductas sencillas como intentar reducir el gasto de agua y luz en las casas, reciclar y utilizar carros eléctricos son solo algunas acciones que darán frutos posteriormente. Se busca también un cambio de la cultura consumista a una cultura retribuyente que sobreponga el bienestar de la tierra por encima del consumo exagerado. La extracción desmesurada de recursos no puede seguir siendo la misma ya que muchos de estos no son renovables y por eso surge el concepto de desarrollo sostenible[3] como un sistema de soluciones integradas que pondrá en la balanza desarrollo y medio ambiente. Las actividades económicas generadores de bienes y servicios deberán garantizar al máximo condiciones optimas para el ambiente con el fin de evitar la contaminación y la pérdida de biodiversidad.
Estas posibles soluciones permitirán que las futuras generaciones gocen de los mismos recursos con los que contamos en la actualidad y su expectativa de vida sea cada vez mayor y no menor.
[1] Camilo quintero historiador de la ciencia. Comunicación personal abril 7
[2] El Efecto invernadero natural de mantiene la superficie de la tierra en 15oC
[3] desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades". Esta definición fue empleada por primera vez en 1987 en la Comisión Mundial del Medio Ambiente de la ONU, creada en 1983.